Explore "Juvenilia" by Miguel Cané on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero los diez y ocho años se acercaban. Los días de salida hacíamos esfuerzos inauditos por arreglarnos lo mejor posible, abandonando muchas veces la empresa con desaliento, vencidos por la exigüidad del guardarropa. -- ¡Qué amarguras, qué sufrimientos, aquellos domingos a la noche, cuando al volver al Colegio pasábamos frente a los teatros y veíamos en el peristilo una multitud de jóvenes, algunos conocidos nuestros, los externos felices, bien vestidos, con sus guantes flamantes, y saludando con una gracia, para nosotros insuperable, a las bellas damas que venían al espectáculo!
En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho a los doce años no había faltado casi una noche a la Opera; mi padre me llevaba siempre consigo.