Explore "El Papa del mar" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras Borja condensaba en un instante toda su vida anterior, tenía los ojos fijos en la dama argentina.
Había admirado su belleza al conocerla en casa de Bustamante, pero aquí en el hotel la veía de más cerca, sin las joyas y adornos, que aquella noche daban a su hermosura un brillo deslumbrador. Recordaba aún cierto collar de diamantes que había excitado la admiración y la envidia de las otras mujeres. Ahora sólo llevaba uno de perlas, de fulgor discreto sobre su carne, que aprecia tener la misma transparencia láctea. Su vestido, de elegante sencillez, era el único que había guardado su doncella en la maleta del automóvil para que la señora pudiese bajar al comedor cuando pernoctara en un hotel. Se adivinaba en toda su persona el tocado rápido de una viajera que ha llegado al caer la tarde y después del baño se acicala a toda prisa para ser vista únicamente por los otros compañeros de hospedaje y reanudar la marcha a la mañana siguiente. Olía a carne fresca recién sumergida, a jabón, a rápidas vaporizaciones de perfumes.