Explore "El Papa del mar" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los amigos que tenía Borja en Peñíscola, el médico y el secretario municipal, subieron a la fortaleza atraídos por la noticia de esta visita. A los pocos minutos buscaron un pretexto para retirarse, satisfecha ya su curiosidad.
Sentíanse intimidados en presencia de esta gran señora, a la que no sabían qué decir. Balbucían, a pesar de la sonrisa y las miradas amables con que acompañaba ella sus preguntas. Los dos se preocuparon de buscar el sitio donde podría almorzar la elegante forastera. No debía ser dentro de Peñíscola. Consideraban imposible que se sentase a la mesa en una de las casas del pueblo, sin otro horizonte que la pared de enfrente, en una calle angosta, y teniendo que sufrir los enjambres pegajosos de insectos.