Explore "La Prueba" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Escribí a mamá una carta de estudiante legítima, que partía los corazones a fuerza de exagerar mi situación y el estado de mi guardarropa. «La capa imposible. He preguntado a un sastruco de mala muerte lo que costaría su arreglo, y dice que veinticinco pesetas poniéndole buenos embozos, y veinte si se los pone inferiores. Como la pobre está tan tronitis, creo que son de esta última clase los que se le deben echar. Otro capítulo. Mi sombrero, más indecente todavía que la capa; por donde tiene pelo, que no es por todas partes ni mucho menos, lo tiene verde, casi color de esmeralda, y por donde no lo tiene, está cubierto de un barniz tornasolado de grasa, o de goma, o no sé de qué, que revuelve el estómago mirarlo. Item. Mis pantalones mejores amenazan romperse. Los peores ya se rompieron, y además todos ellos me sirven para los brazos mejor que para las piernas. Por hoy basta de calamidades, pero conste que necesito ropa sin remedio».
Toda madre atiende a estas demandas si le queda un solo céntimo disponible. Mamá me giró dinero para vestirme, aunque al mismo tiempo me encargaba la mayor parsimonia, quejándose amargamente, por variar, de mi tío. Es cierto que el residir yo en su casa le ahorraba a ella parte de gastos de hospedaje; pero en cambio los de médico, que no habían sido flojos, los de botica, y todos los demás, de cualquier género que fuesen, recaían sobre la pobre señora, agobiándola, precisamente aquel año, cuando las rentas bajaran la mitad con la emigración y la baratura de los trigos de fuera.