Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aquella misma noche la flota corsaria zarpaba de Maracaibo, no dejando en la ciudad más que un pequeño destacamento de filibusteros encargados de buscar a los habitantes, que debían de estar ocultos en los bosques de los contornos, y vigilar la entrada de la laguna para que las naves españolas, ya señaladas, no les cortaran el paso.
Morgan pensaba, como ya lo había hecho diecisiete años antes con el Corsario Negro, el Olonés y Miguel, sorprender a Gibraltar y apoderarse de él sin mucha resistencia.