Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando el conde de Medina entró en el cuadro encontró a Morgan apoyado en la mesa que ocupaba el centro del saloncillo, y en la cual todavía estaban los vasos apurados por Stiller y Carmaux. Viéndole entrar, el filibustero adelantó dos sillas y dijo secamente:
-Sentaos, señor Conde; hemos de hablar de cosas importantes.