Explore "Yolanda, la hija del corsario negro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuatro días después el filibustero se declaró dispuesto a ponerse en marcha.
La herida estaba casi por completo cicatrizada, y aunque solo se hubiera nutrido de frutas, sus piernas habían vuelto poco a poco a recobrar su robustez; su excepcional fibra había coadyuvado un poco a apresurar la curación.