Explore "Lo Prohibido" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
De tal modo se fijaron en mi mente los peligros de aquella inclinación, que pensé en marcharme de Madrid. Es lo que se le ocurre a cualquiera en casos como aquel. ¡Pero una cosa tan lógica y razonable era tan difícil de ejecutar!. ¿Cuándo me iba? ¿Mañana, la semana que entra, el mes próximo? En mi pensamiento estaba acordada la partida con esa seguridad pedantesca que tiene todo lo que se acuerda. en principio. Tal determinación era prueba admirable de las energías de mi conciencia. Pero faltaba un detalle, el cuándo, y este detalle era el que me hacía cosquillas en el cerebro, no dejándose coger. Se me escapaba, se me deslizaba como un reptil de piel viscosa resbala entre los dedos.
La cosa no era tan baladí. ¡Levantar casa, deshacer aquel hermoso domicilio que representaba tantos quebraderos de cabeza, tanto dinero y los puros goces de las compras pagadas.! ¿Y a dónde demonios me iba? ¿A Jerez? La situación comercial y agraria de aquel país era muy alarmante. Bueno estaría que me cogieran los de la Mano Negra y me degollaran. ¿A Londres? Sólo el recuerdo de las nieblas y de aquel sol como una oblea amarilla, me causaba tristeza y escalofríos. Nada, la necesidad de huir de Madrid era tan imperiosa, estaba tan claramente indicada por la moral, por las conveniencias sociales, que poquito a poco, sin darme cuenta de ello, fui tomando la heroica resolución de quedarme. Aquí de mis sofismas. Era una cobardía huir del peligro; se me presentaba la ocasión de vencer o morir. O yo tenía principios o no los tenía.