Explore "¡Gracias!" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hay suficientes antecedentes históricos para afirmar que México es uno de los países con más tradición en fraudes electorales en el mundo; tal vez sería más preciso decir que muy pocas veces hemos tenido democracia. Durante los tres siglos de dominación colonial, se nombraba desde España a los virreyes y estos hacían lo propio designando a los que gobernaban las provincias, llamados «alcaldes mayores». En las elecciones de 1828, para sustituir a Guadalupe Victoria, primer presidente del México independiente, los seguidores del candidato liberal, Vicente Guerrero, desconocieron el triunfo del conservador Manuel Gómez Pedraza, argumentando que la votación efectuada, en ese entonces en las legislaturas estatales había sido manipulada y que los diputados ignoraron los deseos de la mayoría del pueblo.
A partir de entonces, ni federalistas o centralistas, liberales o conservadores, pudieron celebrar elecciones libres, limpias y auténticas. Tomemos en cuenta que, en la primera mitad del siglo XIX, México fue país de un solo hombre: Antonio López de Santa Anna ocupó en 11 ocasiones la Presidencia de la República. Además, en este largo periodo, las disposiciones legales no consideraban ciudadanos a los peones de las haciendas; no contaban con derechos políticos y no podían votar.