Explore "¡Gracias!" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Soy originario del pueblo de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, el estado más tropical de México. Mi infancia transcurrió sin trabas y en estrecho contacto con la naturaleza. Crecí con plena libertad para jugar y disfrutar del campo y del río porque mi pueblo es como una isla: hay agua por todas partes; ubicado a la orilla del río Tepetitán, lo rodean dos arroyos y una laguna. En tiempos de lluvia se inundaba por completo, corría el agua por las calles y para los niños era una oportunidad más de diversión. Ya de grande supe que las crecientes perjudicaban, pero también traen fertilidad a la tierra y mucha pesca. El Tepetitán nace en las hermosas cascadas de Agua Azul, en Chiapas, llamado allá Tulijá, va descendiendo hacia la planicie hasta unirse con el Grijalva y el Usumacinta y desemboca en el mar por la barra de Frontera, Tabasco.
Mi pueblo existe desde la época prehispánica. Por allí pasó Hernán Cortés, llevando prisionero a Cuauhtémoc y a otras importantes autoridades indígenas y, un poco más adelante, como a 30 leguas de distancia hacia Guatemala, en Canitzán, Tenosique, Tabasco, a la orilla del gran río Usumacinta, el conquistador mandó asesinar al último de los tlatoanis mexicas, crimen por el cual fue juzgado hasta en las mismas Cortes españolas, aunque no lo fue por las muchas masacres de pueblos originarios como la de Cholula, la del Templo Mayor o la de Yecapixtla, de la cual él mismo escribió que el río que corre cerca de aquel pueblo «por más de una hora fue teñido de sangre». Basta de simular: la invasión española fue motivada por el oro y la obra civilizatoria fue la gran excusa de aquella barbarie.