La sucesión presidencial en 1910

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Ya hemos estudiado su activo y su pasivo, procuremos ahora sacarlas deduciones generales, Desde luego, el poder absoluto nos presenta en su abono el gran desarrollo de la riqueza publica, la extensión considerable de las vias férreas, la apertura de magníficos puertos, la construcción de espléndidos palacios, el embellecimiento de nuestras grandes ciudades, principalmente la capital de la República, y sobre todo eso, como la hada bienhechora de tanta maravilla, la paz que hemos disfrutado por más de treinta años, y que según parece ha echado hondas raíces en nuestro suelo. En cambio, el actual régimen de gobierno nos presenta un pasivo aterrador; acabó con las libertades públicas, ha hollado la Constitución, desprestigiado la ley que ya nadie procura cumplir, sino evadir á atormentar para sus fines particulares, y por último, acabó con el civismo de los mexicanos. Para apreciar debidamente la nefasta labor del absolutismo, veamos cual es el ideal que debe perseguir todo gobernante que ama á la patria. Desde luego podremos citar como un bellísimo programa de gobierno, el que tan elocuentemente encerraba en estas palabras el inmortal Morelos, cuando convocó al Congreso de Chilpalcingo: "Soy el siervo de la Nación, porque ésta asume la más grande, legítima e inviolable de las soberanías; quiero que tenga un gobierno dimanado del pueblo y sostenido por el pueblo. Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad: que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no hay abolengos ni privilegios; que no es racional, ni humano, ni debido que ha ya esclavos; que se eduque a los hijos del labrador y del barretero como a los del más rico hacendado y dueño de minas; que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario; que tengamos una fe, una causa y una bandera bajo la cual juremos morir antes que ver á nuestra patria oprimida como lo está, y que cuando ya sea libre, estemos siempre listos para defender con toda nuestra sangre esa libertad preciosa. " En estas sencillas palabras están pintados con elocuencia conmovedora, los grandiosos ideales con que soñaban quienes no vacilaron en derramar toda su sangre para legarnos la preciosísima conquista de nuestra independencia.

Ese ideal es el que aún alienta a todos los pechos generosos que sobreponen el amor á la patria a las ruines pasiones.

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