La sucesión presidencial en 1910

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Al estudiar atentamente la época que sucedida la declaración de nuestra independencia, causa satisfaction ver que siempre que de buena f ese convocó a la Nación para que mandara sus representantes al Congreso, éstos dieron pruebas de gran patriotismo; y si bien al principio cometieron algunas faltas, hijas necesarias de la inexperiencia, muy pronto enmendarpn sus errores, y aquellas no fueron de tan funestas consecuencias para la Republica, como las continuas asonadas y revoluciones del insubordinado elemento mil ita vista, que ha sido la verdadera rémora para que el país marche rápidamente á sus grandes destinos impulsado por las prácticas democráticas, De cualquier modo que sea, ese hecho nos demuestra que no es tan difícil que se implanten en un país nuevo las prácticas democráticas y pala que en Mexico y en las demás naciones hispanoamericanas se haya luchado tanto para lograrlo, no ha sido por la ignorancia del pueblo, sino porque después de las grandes guerras, siempre les queda a los países victoriosos la pesada carga de sus salvadores que muy caro se hacen pagar sus servicios. Además, la situación que se crea con esos desórdenes, es hábilmente explotada por los intrigantes y los ambiciosos. Para probar lo anterior, citaremos el ejemplo del Brasil, que hizo una revolution pacífica para cambiar de régimen de gobierno, y como sus nuevos caudillos no tenfan^que reclamar grandes servicios, pronto hubo la Nación saldado cuentas con ellos y recobrado su tranquilidad y la paz dentro de la libertad .

En cambio, la antigua Roma, modelo de democracias, en donde el pueblo había conquistado palmo á palmo sus derechos y practicddolos varios siglos, se vid arrancar esos preciosos derechos por sus generales victoriosos, quienes después de conquistar el mundo, vinieron a Roma a exigirle que con sus libertades pagara sus servicios.

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