Explore "El olmo del paseo" by Anatole France on Textopian. Read with annotations and highlights.
El salón gris perla, donde recibía las visitas el cardenal-arzobispo, estaba guarnecido con maderas talladas, y fue decorado en tiempo de Luis XV. Descansaban sobre los ángulos de la cornisa figuras de mujer entre varios trofeos. El espejo de la chimenea, rajado transversalmente, se hallaba cubierto, en su parte baja, por un terciopelo carmesí, sobre el que realzaba su blancura nivea una imagen de Nuestra Señora de Lourdes con su lucido manto azul. Suspendidos en las paredes veíanse retratos en colores de Pío IX y León XIII, bordados y esmaltes devotos en marcos de peluche grosella, recuerdos vaticanos o de piadosas damas. Había sobre las consolas, doradas, modelos en yeso de iglesias góticas o romanas; el cardenal-arzobispo era muy aficionado a las obras de arquitectura; se hubiera pasado la vida construyendo edificios. Del florón central colgaba una lucerna merovingia, cuyo dibujo era obra del señor Quatreberbe, arquitecto diocesano y caballero de la Orden de San Gregorio.
Monseñor, junto a la chimenea, recogiéndose la sotana para calentarse, dictaba una pastoral, mientras el padre Goulet su vicario, escribía sobre una mesa grande con incrustaciones de concha y de latón, al pie de un crucifijo de marfil: «Para que nada pueda turbar ni arrebatarnos los goces del Carmelo…».