Explore "Breve historia de la Revolución Mexicana" by Felipe Ávila on Textopian. Read with annotations and highlights.
El 14 de noviembre de 1914 se rompieron las hostilidades entre el constitucionalismo y la Convención, cuando la guarnición carrancista de León, Guanajuato, se retiró rumbo al sur levantando las vías, lo que estaba prohibido en el armisticio acordado un par de días antes por Pablo González y Eulalio Gutiérrez. Pancho Villa, quien fue nombrado por el gobierno de Eulalio Gutiérrez comandante en jefe de las fuerzas convencionistas, ordenó de inmediato el avance de sus tropas, que sorprendieron por completo a las avanzadas carrancistas, con lo que se inició el colapso de la primera línea de defensa constitucionalista, conformada por 20 000 hombres que González tenía repartidos desde San Francisco del Rincón hasta Pachuca. Con ese dispositivo pensaba ofrecer una "defensa elástica" como las que había conducido contra los federales en 1913, solo que esta vez no tenía enfrente a jefes de obtuso criterio y a un ejército de leva desmotivado, sino a un caudillo audaz e imaginativo que mandaba tropas entusiastas y acostumbradas a la victoria. Así inició la guerra civil entre los revolucionarios victoriosos, que habría de ser aún más enconada y sangrienta que la lucha contra Díaz y contra Huerta Sin embargo, antes de contarla, es necesario mostrar un retrato político-militar de la República en ese momento.
Es un lugar común en la historiografía de la Revolución decir que casi todas las ventajas estaban del lado convencionista, dueño de un ejército mayor en número y en recursos que el de los carrancistas, y en control de la mayor parte del territorio nacional. En realidad, la situación estaba mucho más equilibrada en términos militares y territoriales y, en el terreno económico, indispensable para financiar la guerra, la ventaja estaba del lado del Primer Jefe. Los carrancistas habían establecido una red de seguridad frente al villismo consistente en dos líneas de defensa: las ya mencionadas fuerzas al mando directo de Pablo González, con generales como Teodoro Elizondo, Alberto Carrera Torres y Jacinto B. Treviño, en Guanajuato, Querétaro e Hidalgo. Detrás de ellos había una segunda línea: 7 500 hombres de Francisco Murguía en Pachuca; 18 000 en la ciudad de México que estaban nominalmente a las órdenes de Álvaro Obregón, con Benjamín Hill y Salvador Alvarado y Lucio Blanco; y 8 000 más de Cesáreo Castro y Francisco Coss, en Puebla y Tlaxcala.