Explore "El señor Marqués" by Luis Bonafoux Quintero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tenía treinta y cuatro años de edad; madre y hermana que le adoraban y que han marcado con lágrimas el camino del entierro; brillantísimo porvenir en el ejército, que le enseñaba orgullosamente como diciendo: «Este es uno». Merecía morir por la revanche, luchando en pro de la gran aspiración nacional, a la cabeza de sus soldados en la frontera alemana; -y atravesado con arte por la espada de un duelista en estrecha sala de la Grande-Jatte, duerme el sueño de los que, como el periodista Massas, en 1882, y el pintor Dupuis, en 1888, se sacrificaron en aras de los humanos respetos de un público hipócrita…
La lucha duró escasamente tres segundos. El joven Mayer era muy valeroso; pero no se había batido y no conocía el manejo de la espada de combate. Se tiró a fondo… «Gracias a mi práctica en el terreno -escribe hoy el marqués de Morés- descubrí la táctica de mi adversario. Seguro de la estocada que iba a darle, yo le tiré, sin extenderme, un golpe, cuyas consecuencias han sido fatales… Lo declaro muy alto: contemplé a Mayer y moderé el ímpetu de mi espada. Al sentir que había penetrado el hierro lo detuve inmediatamente. Si no lo hubiera hecho, habría pasado de parte a parte al capitán Mayer. Yo siento mucho esta desgracia.»