Explore "Alma vasca" by José María Salaverría on Textopian. Read with annotations and highlights.
El viajero que ha cruzado por la ancha y suave llanura duranguesa halla de pronto que el paisaje idílico hace como una arbitraria inversión, y he ahí que aparece la primera escombrera de mineral; surge en el aire una vagoneta transportadora; lanza una chimenea su feo humo; los montes se erizan y se enredan, y son más ariscos, más deformes. En fin, el río Nervión envía al viajero sus reflejos sucios, y una gabarra llena de escorias anuncia toda la gravedad y trascendencia del gran río tentacular, verdadero nervio (Nervión) de Vizcaya.
Es un corto río, más bien arroyo, que al bañar los prados de las tierras interiores tiene un nombre euskérico, campesino: Ibaizabal. Le llaman, pues, Río ancho, y la hipérbole campesina hace reír un poco. Pero después, reforzado con los afluentes y en la proximidad de las mareas, el río toma su apelativo romano, Nervión, y ese es el nombre que le sienta bien. ¡Nervión!