Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
La mañana despues del banquete que se dió en obsequio de la Reina, rompieron las baterías del marqués de Cádiz un fuego tremendo contra el castillo de Gibralfaro. Todo el dia estuvo aquella altura envuelta en una nube de denso humo; ni cesó el estruendo de las lombardas con la entrada de la noche, sino que siguió durante toda ella, hasta la mañana, cuando el cañoneo, lejos de disminuirse, continuó con mayor viveza. Muy pronto se reconocieron en aquellos baluartes los efectos de estas máquinas terribles; pues la torre principal del castillo, donde se habia desplegado aquella insolente bandera, quedó luego desmantelada, y reducida á escombros otra mas pequeña; habiéndose tambien abierto en la muralla inmediata una brecha considerable. Muchos de aquellos jóvenes fogosos que seguian las banderas del Marqués, pidieron que se les llevase al asalto de la brecha; otros, mas prudentes y experimentados, reprobaron esta empresa como una temeridad; pero todos convinieron en que las estancias podrian acercarse mas á las murallas, y que esto debia hacerse en pago del insolente desafio del enemigo.
Dudoso estuvo el Marqués al adoptar una medida tan arriesgada; pero porque no pareciese que rehusaba este peligro el que nunca habia mostrado temer ninguno, determinó complacer á aquella juventud briosa, y mandó adelantar su campo hasta ponerlo á un tiro de piedra de los baluartes.