Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
La noticia del revés padecido por el conde de Cabra, alcanzó á Fernando en Fuente del Rey, distante tres leguas de Moclin; y aunque fue grande el disgusto que le causó la precipitacion del Conde, se abstuvo de tratarle con severidad, pues conocia bien el mérito de aquel valiente caballero . Llamando un consejo de guerra, consultó el Rey á sus capitanes sobre el plan que debia seguirse en aquellas circunstancias; y despues de algunos debates, quedó determinado abandonar la expedicion contra Moclin, y marchar á ponerse sobre dos fortalezas llamadas Cambil y Alhabar, distantes unas cuatro leguas de Jaen.
Hacia mucho tiempo que el obispado de Jaen se resentia de la proximidad de estos dos castillos, que eran el azote y terror de aquella comarca. Estaban situados sobre la frontera del reino de Granada, en un angosto y profundo valle rodeado por todas partes de altos montes. Por medio de este valle pasa el Riofrio entre dos grandes peñas, que se levantan casi perpendicularmente en una y otra orilla, y distan entre sí como un tiro de piedra. Sobre estas peñas estaban fundados los dos castillos, que por sus muchas torres y fuertes muros, se tenian por inexpugnables. Un puente echado sobre el rio, comunicaba entre los castillos, que, como dos gigantes, guardaban aquella entrada, y dominaban todo el valle. Estas fortalezas pertenecian á los caballeros de la belicosa tribu de los Abencerrages, los cuales desde alli solian hacer aquellas correrías ó incursiones repentinas, que eran las delicias de los moros. Para este efecto, mantenian siempre en ellas una fuerte guarnicion, y abundancia de armas y mantenimientos. Era entonces su alcaide un caballero Abencerrage de los mas esforzados de Granada, llamado Mahomet Lentin-ben-Usef, el cual tenia á sus órdenes muchos soldados africanos de la feroz tribu de los Gomeles.