Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al rigor de la artillería cristiana habia cedido ya la mayor parte de los pueblos fronterizos de Granada. El ejército del Rey, acampado ahora delante de Moclin, se disponia á combatir esta plaza, una de las mas fuertes de la frontera. Situada sobre un alto cerro por cuya base pasaba un rio que la protegia por un lado, mientras por otro le defendia un bosque espeso, se la reputaba como inexpugnable. Sus altos muros y macizas torres dominaban todas las entradas y pasos de las montañas inmediatas; y tal era la fuerza de su posicion, que los moros la llamaban el Escudo de Granada.
Tenia Fernando particular empeño en rendir esta plaza; pues doscientos años antes un maestre de Calatrava, con todos sus caballeros, habia sido lanceado por los moros delante de sus puertas, y recientemente habian hecho una carnicería cruel en las tropas del conde de Cabra. Sentido el Rey por estas causas, hizo todas las prevenciones necesarias para un sitio riguroso. En medio del real se habian puesto dos montones, el uno de harina, y el otro de cebada, que se llamaban la Alhóndiga Real; se construyeron tres baterías de gruesa artillería, y se repartieron en diferentes puntos, alrededor de la villa, las piezas menores y máquinas bélicas con que se arrojaban los proyectiles.