Explore "Pot-pourri" by Eugenio Cambaceres on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tres cigarrillos Caporal encendidos sobre el pucho, en ayunas, acababan de armar un formidable tole-tole en mis entrañas, contribuyendo así a aumentar el humor de perros con que andaba, por haber tenido que despertarme a las cinco de la mañana, educado como estoy a hacerlo entre las once y mediodía
Tragando por entregas la saliva de que se me llenaba la boca, con los ojos hinchados por el madrugón como huevera de gallina antes de poner, el estómago a una cuarta arriba de su lugar y esa expresión de asco profundo que se obtiene frunciendo el entrecejo, arrugando la nariz y estirando los labios en el sentido de las orejas como bordonas de contrabajo, renegaba de Juan y de sus gustos, de su mujer, de mí, de los malditos ingleses que lo hacen levantarse a uno al alba como las gallinas y los soldados de línea, de un italiano faturero que me vino a ofrecer su inmunda mercancía y hasta de Taniete, a quien deploraba no haber roto alguna cosa cuando, cumpliendo su consigna, se permitió entrar a horas intempestivas a arrancarme del profundo sueño en que yacía