México y los Estados Unidos en el conflicto…

Explore "México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942)" by Lorenzo Meyer on Textopian. Read with annotations and highlights.

Desde los inicios de la guerra de independencia en 1810 hasta el triunfo de la rebelión del general Porfirio Díaz, el panorama político y económico de México indica una anarquía endémica. Dos invasiones extranjeras —la norteamericana y la francesa— y una lucha civil ininterrumpida —centralistas contra federalistas, conservadores contra liberales— casi produjeron la desintegración del antiguo virreinato de la Nueva España. Sin embargo, a partir de 1876, el escenario cambia dramáticamente. La facción liberal, después de sobreponerse a la invasión francesa, derrotar al grupo conservador y superar sus divisiones internas, es capaz de organizar por primera vez una administración nacional relativamente eficiente y fuerte. Esta nueva administración se levanta alrededor de la figura del general Porfirio Díaz, héroe de las luchas contra los conservadores y los ejércitos de Napoleón III. Después de haber ocupado el poder gracias a un golpe de fuerza en 1876, Díaz lo consolida rápidamente y permanece hasta 1910 como líder indiscutible y absoluto del país.

El éxito de Díaz en su búsqueda de estabilidad se explica en buena medida por tres factores: la reconciliación de los antiguos contendientes, el establecimiento de un gobierno central fuerte y autoritario y la creación de las condiciones políticas y sociales necesarias para atraer al capital externo en cantidades suficientes, y para incorporar sectores económicos modernos con el fin de reiniciar el desarrollo que se interrumpiera más de sesenta años atrás con la guerra de independencia. Este clima, propicio para el desarrollo de las actividades del capital externo, sería la causa y resultado de la "paz porfiriana". Para Díaz, sólo los Estados Unidos y las naciones industriales de Europa podían aportar el capital necesario para sacar a México de su estancamiento económico; sólo el desarrollo económico permitiría que México dejara de ser presa fácil de las potencias imperialistas como hasta ese momento lo había sido.1 El propio enemigo potencial nos daría los instrumentos para consolidar nuestra independencia.

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