Explore "El predestinado" by Salvador Díaz Mirón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bajo el ronco motín que grita muerte, / el sangrado bajel cruje de suerte / que semeja reír. El genio es fuerte; / y aun ante indicios de locura o dolo, / no culpa de falaz a Marco Polo, / y se obstina en creer, inmenso y solo.
Su fe suele medrar cuando vacila. / ¡Así la llama del hachón oscila / al viento, y es mayor por intranquila!
En el ignoto piélago la nave / sigue al azar el ímpetu de un ave. / ¿A dónde va? ¡Ni el Genovés lo sabe!
A la esperanza el mísero se aferra, / como a la tabla el náufrago que yerra / en la furia del mar. La noche cierra.
Bien luego magnifica su corona. / ¡Y es que Dios con su soplo hincha la lona, / desde los astros de la nueva zona!
Voz que nace al timón sube a la caña. / ¡El ponto bulle con cadencia extraña / y parece que dice: viva España!
Colón, en pie sobre la prora, mira. / ¡Y en el cordaje un hálito respira / y canta, como un estro en una lira!
Franja de luna por el agua riela. / ¡Y al grande hombre simula rica estela, / rastro de victoriosa carabela!
Lascas, 1901.