Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
EL CAFÉ DEL PROGRESO
Los que han vivido en México, recordarán que hace algunos años no se conocía más que la nieve de rosa y de limón de la antigua y venerable nevería de la calle de San Bernardo; nieve áspera y cargada de azúcar. Un italiano trató de mejorar este ramo, y comenzó a hacer los famosos helados que se vendían en la calle del Coliseo, en el café de Veroli, que era el nombre inmortal del autor. Veroli hizo, según cuentan las crónicas, su bonito caudal, y se marchó a su tierra; pero ya dejó establecida y acreditada la casa, que después, con diversas mejoras y composturas, se llamó Café del Progreso.