Explore "La Alhambra" by Manuel Fernández y González on Textopian. Read with annotations and highlights.
Súpose que el jigante guardador de la hermosísima Aidamarah habia sido vencido por un estrangero, y el rey Almunassar corrió á ver á aquel á quien los hados habian consentido llegar á tanta ventura.
Maravilló al rey el estraño color de los ojos y de los cabellos, y de la piel de Jask; pero no se estrañó de encontrar á Aidamarah enamorada locamente de él, porque Jask era muy hermoso.