Explore "La puchera" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Porque la casa de «ese hombre» tenía portalada, y de alto y bien volado tejadillo; y corral con cerca de cal y canto, casi tan alta como la portalada. No era nueva la casa ni tampoco muy vieja, ni tenía escudo de armas sobre el cuadrante incrustado en uno de los "esquinales" del mediodía, ni en parte alguna de sus fachadas; pero era grande, de dos solanas bien extensas, con buenas cuadras, pajares y graneros; pozo, pila y horno en el corral, y mucho rumor y tufo de ganado al pesebre, que se percibían en cuanto se penetraba en el hondo soportal.
Hasta él llegó el Josco sin detenerse, porque á aquellas horas la portalada no estaba aún cerrada más que con el pestillo, y en la solana que daba al corral no había nadie.