Explore "La montaña de oro" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una vez cargados los fusiles, nuestros amigos se sentaron cómodamente, y el árabe, encendida la pipa, tomó la palabra.
-La aventura que voy a contarles ocurrió doce años atrás, y por lo tanto no es muy vieja, al punto que hay días en que mi pobre espalda me duele todavía como si las zarpas de la fiera estuvieran aún triturándomela. Regresaba de Taborah conduciendo una caravana compuesta de unos cincuenta negros cargadores y unos veinte asnos. En esos momentos atravesábamos el Ugogo, que es el paraíso de los cazadores.