Explore "El Danubio" by Claudio Magris on Textopian. Read with annotations and highlights.
En Regensburg seguía viva la tradición del «asno de las Palmas», la procesión que paseaba una figura de Jesús sobre un asno de madera, en recuerdo de su entrada triunfal en Jerusalén antes de la semana de Pasión. En esta tradición el protagonista parece ser el asno, y el animal, maltratado y vilipendiado, merece semejante gloria. La convención humilla al asno, le da bofetadas en la realidad e injurias en el léxico cotidiano; el asno tira del carro, carga la albarda, sostiene el peso de la vida, y ya se sabe que esta es ingrata e injusta con quien le ofrece ayuda. La vida se deja cautivar por las novelas rosas y el tecnicolor, prefiere los destinos brillantes a la prosa de la realidad y por ello se siente más fascinada por los caballos de carreras de Ascot que por los asnos de las carreteras rurales.
Pero la poesía tiene más genio que la vida y sabe cantar la majestad del asno. Un asno, no un purasangre, calienta a Jesús en el establo; Homero compara a Ayax, que salva las naves aqueas resistiendo solo el asalto de los troyanos, con un asno, cuya grupa se hace tan grande como el escudo de Telamón bajo la carga y los palos. A un asno, a su paciente sufrimiento, es comparado también Cristo, maltratado por haber querido ayudar a los hombres.