Explore "Llegará el día" by Pablo Neruda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Libertadores, en este crepúsculo de América, en la despoblada oscuridad de la mañana, os entrego la hoja infinita de mis pueblos, el regocijo de cada hora de la lucha.
Húsares azules, caídos en la profundidad del tiempo, soldados en cuyas banderas recién bordadas amanece, soldados de hoy, comunistas, combatientes herederos de los torrentes metalúrgicos, escuchad mi voz nacida en los glaciares, elevada a la hoguera de cada día por simple deber amoroso: somos la misma tierra, el mismo pueblo perseguido, la misma lucha ciñe la cintura de nuestra América:
Habéis visto por las tardes la cueva sombría del hermano?
Habéis traspasado su tenebrosa vida?
El corazón disperso del pueblo abandonado y sumergido!
Alguien que recibió la paz del héroe la guardó en su bodega, alguien robó los frutos de la cosecha ensangrentada y dividió la geografía estableciendo márgenes hostiles, zonas de desolada sombra ciega.
Recoged de las tierras el confuso latido del dolor, las soledades, el trigo de los suelos desgranados: algo germina bajo las banderas: la voz antigua nos llama de nuevo.
Bajad a las raíces minerales, y a las alturas del metal desierto, tocad la lucha del hombre en la tierra, a través del martirio que maltrata las manos destinadas a la luz.
No renunciéis al día que os entregan los muertos que lucharon. Cada espiga nace de un grano entregado a la tierra, y como el trigo, el pueblo innumerable junta raíces, acumula espigas, y en la tormenta desencadenada sube a la claridad del universo.