Explore "El evangelio según Jesucristo" by José Saramago on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fue en el paso de los días del mes de Tamus a los del mes de Av, ya se vendimiaba la uva y los primeros higos maduros empezaban a pintar entre la sombra verde de las ásperas parras, cuando estos acontecimientos ocurrieron, unos corrientes y habituales, como el que un hombre se acerque carnalmente a su mujer y pasado el tiempo diga ella a él, Estoy encinta, otros en verdad extraordinarios, como fue que las primicias del anuncio correspondieran a un mendigo que, con toda razón y probabilidad, nada tendría que ver en el caso, siendo sólo autor del hasta ahora inexplicable prodigio de la tierra luminosa, depositada fuera de alcance e investigación por la desconfianza de José y la prudencia de los ancianos.
Van llegando los grandes calores, los campos están pelados, todo es rastrojo y aridez, Nazaret es una aldea parda rodeada de silencio y soledad en las sofocantes horas del día, a la espera de que llegue la noche estrellada para que se pueda oír el respirar del paisaje oculto por la oscuridad y la música que hacen las esferas celestes al deslizarse unas sobre otras. Tras la cena, José iba a sentarse al patio, en el lado derecho de la puerta, a tomar el aire, le gustaba notar su soplo en la cara y sentir en las barbas la primera brisa refrescante del crepúsculo.