Explore "Las noches mejicanas" by Gustave Aimard on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como dijera al aventurero, a las cinco de la mañana Miramón salía de Méjico a la cabeza de sus tropas, poco numerosas por cierto, ya que entre infantería y caballería apenas si se componían de tres mil quinientos hombres. Artillería no la llevaba, a causa de tener que efectuarse la marcha por senderos extraviados.
Cada jinete llevaba un infante en la grupa, a fin de facilitar el avance.