Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
El 18 de octubre Drouyn de Lhuys le escribía a Montholón, ministro de Francia en Washington: "Lo que pedimos a los Estados Unidos es estar seguros de que no tienen intención de entorpecer la consolidación del nuevo orden de cosas fundado en México, y la mejor garantía que podrían darnos de su intención sería el reconocimiento del emperador Maximiliano por el gobierno". Pero la diplomacia de lo Estados Unidos no tenía ningún interés en el reconocimiento del imperio y sí en cambio en obtener garantías de la retirada del ejército francés. El secretario de Estado norteamericano William H. Seward inició correspondencia con los franceses y el 6 de diciembre resumió: "Francia se halla dispuesta a evacuar cuanto antes el territorio de México; pero no puede convenientemente hacerlo sin haber recibido antes la seguridad de los sentimientos, si no amistosos, por lo menos tolerantes de los Estados Unidos con respecto a México [. ]. Lamenta el Presidente tener que decir que considera la petición del emperador enteramente impracticable [. ]. La verdadera razón del descontento de los Estados Unidos consiste en que el ejército francés al invadir a México, ataca a un gobierno republicano profundamente simpático a los Estados Unidos y elegido por la nación, para reemplazarlo por una monarquía, que, mientras exista, será considerada como una amenaza a nuestras propias instituciones republicanas".
El juarismo era consciente de que el fantasma de la intervención norteamericana tenía un gran peso. Pedro Santacilia le escribía al presidente el 2 de diciembre del 65. "Indudablemente la razón que ha tenido Bazaine para reconcentrar su ejército es el temor de que repentinamente tengamos un auxilio poderoso de parte de los norteamericanos".