Explore "Sexus: La crucifixión rosada 1" by Henry Miller on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hay días en que el regreso a la vida es penoso y angustioso. Abandonas el reino de los sueños contra tu voluntad. Nada ha ocurrido, excepto la comprensión de que la realidad más profunda y auténtica pertenece al mundo del inconsciente.
Así, una mañana abrí los ojos involuntariamente, al tiempo que me esforzaba frenéticamente por recaer en ese estado de felicidad en que el sueño me había envuelto. Me sentía tan afligido de encontrarme despierto, que estaba a punto de llorar. Cerré los ojos e intenté sumergirme de nuevo en el mundo del que me había visto expulsado tan cruelmente. Fue inútil. Probé todos los recursos de que hubiera oído hablar alguna vez, pero no lo conseguí, de igual modo que no se puede detener una bala en el aire ni devolverla a la recámara vacía de un revólver.