Explore "La batalla por Tenochtitlan" by Pedro Salmerón Sanginés on Textopian. Read with annotations and highlights.
RETOMEMOS el hilo de la historia. En Yucatán sólo nos detendremos para narrar el encuentro con dos personajes: los náufragos de 1511, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. Cortés averiguó gracias al traductor Melchorejo que había un par de españoles presos en las cercanías. Cortés pagó su rescate y Jerónimo de Aguilar, hermano de la tercera orden de San Francisco (es decir, no era fraile, como a veces se cree), pasó a buscar a Guerrero, quien, en versión de Bernal Díaz del Castillo, le dijo: "Hermano Aguilar: Yo soy casado y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras; idos con Dios, que yo tengo labrada [tatuada] la cara y horadadas las orejas. ¿Qué dirán de mí desde que me vean esos españoles ir de esta manera? Y ya veis estos mis hijitos cuán bonicos son".
Gonzalo Guerrero se quedó. Y se dice que como cacique y capitán de los mayas murió en combate contra los españoles hacia 1530 o 1536. Ésa es otra historia. o quizá otra parte de esta misma historia. Luego, cuando se buscaron referentes más allá de sus acciones y decisiones, sin duda respetables, quizá ejemplares, se convirtió en personaje literario y mítico. Entre tantas novelas y narraciones (que nos ayudan a entender y entendernos, a comprender nuestra idea de la "conquista" y, por tanto, de "México"), me gusta la de Eugenio Aguirre, aunque suene demasiado romántica para ser real: