Explore "Lola Casanova" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
EL PUEBLO de Coyote, señor de la guerra, entró en movimiento; bullía como un hormiguero. Toda aquella gente discurría entregada a extrañas tareas, obedeciendo al mandato del espíritu ancestral, guía incorpóreo, pero imperioso, que al impulsar la actividad colectiva señalaba, de paso, labores concretas u ocupaciones determinadas a cada individuo y a cada sexo, inclinadas todas a una finalidad, a un designio conocido por los seris, hacia el que iban en caravanas entusiastas y fervorosas.
Los hombres, incluso niños, viajaron hasta los chaparrales que enredaban sus follajes en los aledaños del desierto; escalaron después, sin fatiga aparente, los pinos peñascos de las lomas y los más vigorosos llegaron a las faldas de la serranía, que batieron en una búsqueda frenética.