Explore "Lola Casanova" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
«NO HAY plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague» -murmuró entre dientes y para sí mismo don Esteban Valenzuela, confundido entre la multitud que se arremolinaba frente al predio de los Casanova, aquel radioso día del mes de marzo señalado para la partida de Lola y de su comitiva nupcial hacia Hermosillo.
Un tren de guayines, breaks y berlinas, enganchados con tiros de mulos fortachones, galanamente enjaezados con corambres brillantes y hebillas y chapetones de plata, esperaba recibir al séquito que acompañaría a los novios durante el trayecto por el camino del puerto a la Ciudad de los Naranjos.