Explore "El origen del hombre" by Charles Darwin on Textopian. Read with annotations and highlights.
Para poder afirmar que el hombre es el descendiente modificado de alguna forma preexistente, es menester averiguar antes si varia ó no en sí mismo, por poco que sea, en su conformacion corporal y facultades mentales, y, caso de ser así, si las variaciones se trasmiten á su prole con arreglo á las leyes que rigen para los animales inferiores, tales como la de la transmision de los caracteres á la misma edad ó sexo. Por lo que podemos juzgar, dada nuestra ignorancia, ¿son dichas variaciones debidas á las mismas causas, ó dependen de idénticas leyes que los demás organismos, por ejemplo: las de correlacion, efectos hereditarios del uso y de la falta de uso, etc.? ¿Está sujeto el hombre á las mismas deformaciones, debidas á paralizacion de desarrollo, duplicacion de partes, etc.; y presenta en sus anomalías alguna reversion á un tipo de conformacion anterior y antiguo? Natural es tambien preguntar, si el hombre como tantos otros animales, ha dado origen á variedades y razas tan distintas entre si, que deban clasificarse como especies dudosas. ¿De qué modo están distribuidas estas razas sobre la tierra, y cómo influyen unas sobre otras, tanto en la primera como en las demás generaciones, cuando hay entre ellas cruzamientos?
Una vez averiguado esto, deberíase dilucidar después la importante cuestion de si el hombre propende á multiplicarse con bastante rapidez para que resulten rigorosas luchas por la vida, cuyo resultado ha de ser la conservacion en la especie de las variaciones ventajosas del cuerpo y del espíritu, y la consiguiente eliminacion de las que son perjudiciales. Las razas ó especies humanas, llámeselas como quiera, ¿se sobreponen mutuamente y se reemplazan unas á otras, de manera que lleguen algunas á extinguirse? Ya veremos que la respuesta á todas ó á la mayor parte de estas preguntas, tanto por lo que al hombre se refiere como por lo relativo á los animales inferiores, debe de ser indudablemente afirmativa en la mayoría de los casos. Haciendo, por ahora, caso omiso de las consideraciones que preceden, pasemos á ver hasta qué punto presenta la conformacion corporal del hombre vestigios más ó ménos claros de su descendencia de alguna forma inferior. En los dos capítulos siguientes examinaremos las facultades mentales del hombre, comparadas con las de los animales inferiores á él en la escala zoológica.