Explore "Ulises criollo" by José Vasconcelos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mi padre llegó un día a la casa con varias talegas de a mil pesos, en plata. Venían de Oaxaca, por el express, y procedían de la venta de un rancho de las cercanías de Tlaxiaco.
No eran de allí mis antepasados, pero se refugiaron en dicho pueblo durante la revolución de la Reforma, mientras mi abuelo, perseguido por Santa Anna, tuvo que abandonar no sólo Oaxaca, sino el país. Mi abuelo empezó de médico pobre, casado con una señorita Conde, de familia acomodada, pero ya en decadencia económica. Tan ricos habían sido los Conde, que sacaban «la plata a asolear». Negociaban, según creo, la cochinilla, y quebraron por el invento alemán de las anilinas. En su destierro, mi abuelo estuvo con Juárez en Nueva Orleáns; después, durante la guerra contra los franceses, se estableció en Tlaxiaco, donde tuvo oculto a Porfirio Díaz y le curó una herida. Al triunfo del oaxaqueñismo se retiró de la política para seguir al lerdismo vencido; pero años después don Porfirio volvió a hacerlo senador. Al morir, no dejó patrimonio. Si no me equivoco, el rancho de Tlaxiaco lo administraba para los hijos de su primera esposa. Al enviudar, contrajo en Tlaxiaco segundas nupcias con una Adelita que le dio una docena de hijos, mis medios tíos, los Calderón.