Explore "Crimen y castigo" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Detenido en medio de la calle había un elegante coche particular, tirado por dos sudorosos caballos tordos. En el interior no había nadie y el cochero se había bajado del pescante y sujetaba a los caballos por el bocado. En torno del carruaje se apiñaba la multitud, contenida por los agentes de policía. Uno de éstos tenía una linterna pequeña en la mano e inclinado hacia el suelo alumbrado algo que yacía en el arroyo cerca de las ruedas. Todo el mundo hablaba, gritaba y parecía consternado; por su parte, el cochero, aturdido, no cesaba de repetir:
-¡Qué desgracia, Señor! ¡Qué desgracia!