Explore "Crimen y castigo" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando al día siguiente, a las once en punto, Raskolnikoff se presentó en casa del juez de instrucción, se asombró de haber tenido que hacer antesala tanto tiempo. Según sus presunciones, debiera habérsele recibido en seguida; sin embargo, pasaron diez minutos antes de ver a Porfirio Petrovitch. En la sala de entrada, en que esperó primero, varias personas iban y venían sin parecer que reparasen en él. En la habitación siguiente, que se asemejaba a una Cancillería, trabajaban algunos escribientes y saltaba a la vista que ninguno de ellos sospechaba en lo más mínimo lo que pudiera ser Raskolnikoff.
El joven miró en su derredor con desconfianza. ¿Habría allí algún esbirro, algún Argos misterioso encargado de vigilarle, y en el caso oportuno impedir su fuga? Nada de esto descubría; los escribientes estaban todos ocupados en sus tareas y los otros no hacían el menor caso de él. El visitante se iba tranquilizando.