Explore "Cómo hicimos la Revolución Rusa" by Leon Trotsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rotas ya las negociaciones, el gobierno alemán se sintió vacilante, sin atreverse a tomar un partido resuelto. Los políticos y diplomáticos creían al parecer que lo principal estaba hecho, y que no les hacía falta nuestra firma. Los militares, sin embargo, se mostraban dispuestos a romper el marco del tratado de Brest-Litovsk. El profesor Kriege, consultor de la delegación alemana, dijo a uno de nuestros delegados que, dadas las circunstancias, no podría haber una nueva ofensiva alemana contra Rusia. El conde Mirbach[97], que encabeza la misión alemana en Rusia, salió para Berlín, asegurándonos que se había llegado a un acuerdo satisfactorio respecto del canje de prisioneros de guerra. Pero nada de esto impidió que el general Hoffmann anunciase cinco días después de rotas las negociaciones, que el armisticio de siete días había terminado, pues se contaban dos anteriores, ya que su notificación condicional se hizo el día de la última junta en Brest. No vale la pena de perder el tiempo empleándolo en desahogos de justa indignación por ese acto deshonroso, enteramente; de acuerdo con la moral militar y diplomática de todas las clases gobernantes.
La nueva ofensiva alemana se desarrolló bajo condiciones mortales para Rusia. En vez de los siete días concedidos, tuvimos sólo dos. Esto sembró el pánico en las filas del ejército, ya en estado de disolución crónica. Apenas si se podía hablar de resistencia. Los soldados no querían creer en el avance alemán, después de habérseles anunciado por nosotros el término de la guerra. La desmoralización de la retirada paralizó hasta la voluntad de los regimientos que tenían el propósito de ocupar posiciones de combate.