Explore "La cimitarra de Buda" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los caballos que el generoso Teon-Kai regalara a los viajeros eran buenos ejemplares, de raza tonkinesa, pequeños, como los cuartagos de Cerdeña, de piel rojiza, cabeza ligera, ojos vivos e inteligentes y corvejones de hierro.
No son muy veloces los caballos tonkineses, pero resisten las marchas lo mismo en llano que en monte, bastándoles un puñado de hojas y un poco de agua en la primera parada.