Explore "La cimitarra de Buda" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El elefante, herido en un ojo, estaba muerto. Estaba caído sobre un costado y todavía inspiraba temor. El americano, que afortunadamente no había sufrido ninguna herida, no se cansaba de dar vueltas alrededor de aquella masa de carne que cincuenta hombres no hubieran sido capaces de mover.
-¡Qué animalote! -exclamó, llevándose las manos a las costillas para asegurarse de no tener ninguna rota. Os confieso, amigos míos, que me ha hecho temblar. Un poco más y mi pobre cuerpo hubiera sido reducido a un montón de huesos rotos.