Explore "Veinte mil leguas de viaje submarino" by Jules Verne on Textopian. Read with annotations and highlights.
Imposible me sería decir cómo llegué a la plataforma. Tal vez me llevó el canadiense. Pero estaba allí, respirando, inhalando el aire vivificante del mar: Junto a mí, mis dos compañeros se embriagaban también con las frescas moléculas del aire marino.
Quienes, por desgracia, han estado demasiado tiempo privados de alimento no pueden lanzarse sin riesgo sobre la primera comida que se les presente. Nada nos obligaba a nosotros, por el contrario, a moderarnos; podíamos aspirar a pleno pulmón los átomos de la atmósfera, y era la brisa, aquella brisa, la que nos infundía una voluptuosa embriaguez.