Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
El le aseguró que seguía siendo hermosa, que en realidad nada había cambiado, que las personas siguen siendo las mismas, pero sabía que la engañaba y que era ella la que tenía razón: conocía perfectamente su hipersensibilidad hacia lo físico, el creciente rechazo que le producían los defectos externos del cuerpo femenino, que en los últimos años lo había llevado a buscar a mujeres cada vez más jóvenes y, por tanto, como advertía amargamente, cada vez más vacías y tontas; sí, no cabe duda: si la fuerza a hacer el amor, aquello terminará en repugnancia y esa repugnancia salpicará de barro no sólo el momento presente, sino también la imagen de la mujer a la que amó hace mucho tiempo, una imagen que conserva en su memoria como una joya.
Sabía todo eso, pero todo eso no eran más que pensamientos y los pensamientos nada pueden contra el deseo, que sólo sabía una cosa: la mujer cuya inaccesibilidad e inimaginabilidad le habían hecho sufrir durante quince años, esa mujer está aquí, por fin puede verla a plena luz, por fin puede leer en su cuerpo actual su cuerpo de entonces, en su rostro actual su rostro de entonces. Por fin puede leer su (inimaginable) gesticulación amorosa y su espasmo amoroso. La cogió por los hombros y la miró a los ojos: -No se me resista. No tiene sentido que se resista.