Explore "La favorita del mahdi" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras el griego era torturado y confesaba todo lo que sus enemigos deseaban saber, Medinek, que había escapado milagrosamente al pistoletazo del jeque Abú-el-Nemur, trotaba como un caballo por las oscuras y enlodadas calles de la ciudad, buscando la cabaña del jeque El-Mactud.
El temor de que le persiguieran y de que le prendieran y fusilaran, así como el de llegar tarde al lado de su jefe, daba alas a sus pies. Deteníase a veces, sin embargo, con la diestra sobre la empuñadura del yatagán y, reteniendo la respiración, aguzaba con ansiedad el oído, pareciéndole oír siempre entre el fragor de la borrasca que se desencadenaba cada vez con más violencia, la voz del jeque Abú-el-Nemur y sus pasos; continuaba luego su desenfrenada carrera hundiéndose hasta las rodillas en los baches y salpicado de fango por todas partes.