Explore "La favorita del mahdi" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rechazados los egipcios, curados apresuradamente los heridos que, por fortuna, no pasaban de media docena, y reparados los daños recibidos en la darnás todo lo mejor que fue posible, Daud reunió a todos sus hombres para acordar con ellos lo que debía hacer. Si bien tenían la seguridad de que Notis había muerto o de que, por lo menos, había quedado gravemente herido, temían que los supervivientes consiguieran llegar a Mahavir y organizasen una expedición más importante. Tal suposición decidió a los sudaneses a desplegar las velas y ponerse en marcha antes de que les sobreviniese otra desventura, y, además, algunos propusieron internarse por el brazo izquierdo del río, a fin de no pasar ante Vad-Chelai, que se encuentra sobre la ribera del derecho, proposición que fue aceptada por el reís.
A las cuatro de la mañana, dejaba la darnás el lugar en que había estado anclada y avanzaba por el canal, formado por la isla de Gez-Hagiba, sembrados de bancos de arena y de islotes en los cuales roncaban bandadas de enormes hipopótamos y dormitaban monstruosos cocodrilos. Los barqueros, para conducir mejor la nave, comenzaron a remar al son de un canto monótono que entonaba el reis de vez en cuando.