Explore "¡Si yo fuera rico!" by Luis Mariano de Larra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dice con su incomparable talento el ilustre novelista gloria de la literatura española contemporánea José María de Pereda que no puede negarse que el "medio ambiente", tan traído y llevado ahora por la gente de su oficio, influye mucho en la condición moral y hasta en el desarrollo físico de los caracteres y de las naturalezas; pero no es menos cierto que los hay de tal fibra que, con ambiente ó sin ambiente, echan impávidos por la calle de en medio, y por ella siguen sin torcerse ni extraviarse, aunque los ladren canes y los tiren vestiglos de la ropa.
Prueba certísima de la exactitud de esta reflexión fué en esta nuestra verídica historia el cambio brusco total y absoluto acaecido en el carácter, costumbres é idiosincrasia del bonísimo Benito. No bastó el medio ambiente en que vivió cuarenta años, ni lo pacífico y sencillo de sus gustos, ni la humildad de sus modestas aspiraciones para que perseverara en la práctica de sus virtudes, si así pueden llamarse las condiciones negativas de un carácter para pensar el mal á sabiendas y llevarle á cabo con premeditación y alevosía. Benito se había tenido siempre por bueno, y por tal le habían juzgado cuantos le conocían durante los cuarenta años que vivió como dependiente de su principal y como principal de los otros dependientes. Tolerante con los holgazanes y los viciosos, protector de los quejosos en todos terrenos con razón ó sin ella; siempre dispuesto á pedir favores para otros, exagerando la imposibilidad en su posición de hacerlos por sí mismo; amable hasta la llaneza con los inferiores, sumiso hasta la servidumbre con su superior jerárquico, alcanzó fama universal de hombre de bien, de débil, de manso, de infeliz.