Explore "El escritor y sus fantasmas" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desde Sócrates, el conocimiento sólo podía alcanzarse mediante la razón pura. Al menos ése ha sido el ideal de todos los racionalismos hasta los románticos, cuando la pasión y las emociones son reivindicadas como fuente de conocimiento, momento en que llega a afirmar Kierkegaard que «las conclusiones de la pasión son las únicas dignas de fe».
Los dos extremos, por supuesto, son exagerados y el dislate proviene de aplicar a los hombres un criterio válido para las cosas y recíprocamente. Es de toda evidencia que la rabia o la mezquindad no agregan nada al teorema de Pitágoras.