Explore "Cartas victorianas" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
Porque basta decir Victoria a secas, como Cleopatra, Isabel o Catalina. Si ella no fue grande, lo fue su país. Presenció desde el trono, durante más de sesenta años, la prosperidad monstruosa de Inglaterra. Su nombre fue una bandera y un símbolo. Su figura inmóvil se iluminó con los resplandores cesáreos de su época. Su pedestal era inmenso y ella lo remataba discretamente.
Eduardo VII acaba de publicar la correspondencia de su madre. Las cartas posteriores a 1861 quedan inéditas por ahora. A pesar de la podada, velada y retocada que seguramente está la edición, algo significativo se puede sacar de ella. Abundan las confidencias a LeopoldoI de Bélgica, al parecer muy querido por su sobrina. Claro que estas epístolas habrán sido más desfiguradas que las otras; son las útiles.