Explore "Guardia blanca" by Sir Arthur Conan Doyle on Textopian. Read with annotations and highlights.
TRISTÁN de Rochefort, senescal de Auvernia y señor de Villafranca, había encanecido peleando contra los invasores ingleses y desde que se firmó la paz no había tenido punto de reposo, persiguiendo á las partidas de aventureros, salteadores y vagos que infestaban la comarca de su mando. De aquellas excursiones regresaba unas veces vencedor, con una docena de prisioneros que no tardaban en aparecer ahorcados sobre los muros de la fortaleza; y otras se le veía volver huyendo y perseguido de cerca por desertores y bandidos de todas razas y cataduras. Odiado por sus enemigos, lo era también por los mismos á quienes gobernaba y defendía, pues aparte de su dureza y despotismo no le perdonaban los azotes y las torturas con que les había obligado á pagar su propio rescate, las dos veces que los ingleses lo habían hecho prisionero.
Su residencia era una sombría fortaleza de sólidas murallas y con alta torre almenada en su centro. Numerosa era la guardia que nuestros viajeros hallaron á la puerta del castillo, pero la doble águila de Duguesclín ofrecía por entonces el mejor salvoconducto para viajar en aquella turbulenta región y era también llave de oro capaz de abrir todas las fortalezas de Francia. El noble veterano acudió presuroso á recibir á su amigo y compañero de armas; y fué grande su júbilo al saber que el acompañante de Duguesclín no tardaría en librar al país de aquellos endemoniados arqueros ingleses que más de una vez habían puesto en fuga á los soldados del senescal enviados contra ellos.